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Por: Sebastián Rueda

Al momento de evaluar las actividades del taller, notamos que gran parte del tiempo de reparación se dispone para la preparación de superficies. “Preparar” una superficie refiere a mucho más que sólo limpiar y desengrasar nuestro lienzo de trabajo, se trata de nivelar, proteger, promover adherencia, sellar y hasta facilitar el cubrimiento de la base color.

Las actividades desarrolladas dentro de la preparación de superficies son de considerable tiempo de trabajo, pues de ellas depende la calidad del acabado final, es decir, aunque las capas de acabado fuesen aplicadas correctamente y siguiendo las indicaciones del fabricante, el hecho de haber realizado un mal trabajo en las capas previas dañará la calidad final del trabajo, pues los resultados serán negativos. Además, las capas de fondo afectan directamente el tiempo empleado en una reparación, y a medida que los consumos tanto de tiempo como de materiales se aprovechen al máximo, el ahorro directo del taller en sus reparaciones será significativo.

Recordemos que existen diferentes tipos y clasificaciones de aparejos, tomemos como clasificación los aparejos según su función, lo cuales son:

  • Aparejos selladores
  • Aparejos rellenadores
  • Aparejos polivalentes
  • Imprimación-aparejo

Todos los aparejos cumplen con una función al momento de ser aplicados a la reparación, sin embargo para fines prácticos consideraremos un aparejo con función como sellador y uno con función como rellenador para demarcar las diferencias entre la aplicación con equipos en buen y mal estado.

Sin embargo, antes de entrar a diferenciar las aplicaciones con estos equipos en diferentes estados de calidad, es prudente aclarar la importancia de utilizar el equipo adecuado, pues, aunque el equipo esté en perfecto estado, la aplicación no será la mejor si el equipo no es el correspondiente al material que se está aplicando. Los aparejos rellenadores los aplicamos con boquillas de 1.6 a 2.0, mientras que los aparejos selladores es recomendable aplicarlos con boquillas de 1.3 a 1.5, esto como generalidad, de cualquier forma es necesario consultar la ficha técnica del producto a aplicar.

Retomando las diferencias entre aplicar con equipos en buen y mal estado, se notó que la transferencia de material en los equipos no suele verse afectada significativamente a través del tiempo, sin embargo el acabado que deja el equipo se ve bastante desmejorado. En los casos en los que se aplicó con un equipo en mal estado se logró una calidad de acabado aceptable, debido a la habilidad del técnico que realizó las aplicaciones, sin embargo, para igualar la calidad que brinda el equipo en buen estado tuvo que utilizar una mayor cantidad de aparejo para “acomodar” el material, hasta un 36% adicional. Además, en los casos que se aplicó aparejo de relleno con un equipo en mal estado, el lijado tomó hasta un 30% más de tiempo comparado con el que se requirió en la aplicación del equipo en buen estado.

Tomando estos consumos adicionales podemos interpretar que un equipo en malas condiciones por suciedad o físicas nos puede representar gastos promedio 30%, es decir por cada 1000 pesos de consumo en preparación gastaremos 300 pesos mas por ineficiencia del equipo.

Otro detalle a tener en cuenta es que no siempre los equipos que aplican mal, están dañados, muchas veces tenemos equipos en buen estado pero se encuentran sucios o armados incorrectamente. Por lo que es importante que nuestros equipos reciban limpieza y mantenimiento de forma adecuada.

Mencionaremos algunos tips para evaluar un equipo antes de utilizarlo:

  • Realizar siempre una aplicación en un papel previa a la aplicación sobre el sustrato, esto nos dará una idea del status del equipo.
  • Cuando estamos probando el abanico de nuestro equipo sobre el papel debemos tener un óvalo, al momento en que dicha forma se despega a lo que refiere la figura de un óvalo normal y tiende a tener sobrecarga de material de algún lado o un desfase en cuanto a la forma es posible que el equipo esté sucio o dañado.
  • Si al hacer una aplicación a lo largo sobre el papel, la aplicación resulta poco uniforme (en tamaño de abanico, cantidad de material aplicado, etc) es posible que el equipo esté sucio o dañado.
  • La aplicación de prueba debe ser a una distancia de 15 cm en equipo HVLP hasta 25 cm en equipos convencionales.
  • Cuando una aplicación no tiene las características correctas, en general hay dos posibilidades, la primera es que tu equipo se encuentre sucio, en caso tal será necesario regresar el material que estábamos utilizando a un recipiente y lavar el equipo nuevamente, teniendo cuidado esta vez de que todos los ductos queden limpios, y la segunda opción es que el equipo se encuentre dañado. Se recomienda descartar la suciedad del equipo antes de asegurar que un equipo se encuentra en mal estado.

En conclusión, el uso de equipos en mal estado para aplicar fondo tiende a impactar al taller de reparación automotriz en mayores consumos de material y/o calidad del acabado, por lo que se recomienda tener equipos en buen estado para aplicar, además de brindarle a los equipos la limpieza y mantenimiento correctos.

 

Categorías: Pintura

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